Todo empezó en una noche oscura, en aquellos tiempos era noche perpetua...
martes, 14 de septiembre de 2010
París.
Soñaba con vivir en otra ciudad. Ir por el mercado de puesto en puesto admirando todos los productos a los que me alcanzaba la vista, miles de colores y sabores ambientados en una ciudad tan vieja como la misma humanidad. Hablar en una lengua romantica mientras me paseaba con mi baguette debajo del brazo camino a mi hostal, justo en el centro, al lado de la opera, la gran opera. Huele a antiguo, a viejo, horneandose el arte y el romanticismo entre museos y catedrales. El viento me hace tambalearme en lo alto y mientras, la lluvia me acompaña rumbo a Montmartre. Alli está girando sobre el rio y en lo alto, almuerzo en un barecito de mala muerte lleno de extranjeros, al lado del corazon. Lugar de soñadores y de triunfantes en batallas milenarias, arcos triunfantes y piramides de cristal. Quién no querria vivir allí, porque yo si.
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