Todo empezó en una noche oscura, en aquellos tiempos era noche perpetua...



miércoles, 24 de junio de 2009

Comunicación. Es lo primero que aprendemos en esta vida. Lo gracioso es que, en cuanto crecemos, nos aprendemos las palabras y empezamos a hablar empezamos a darnos cuenta de lo difícil que es saber que decir. O como pedir lo que realmente necesitamos. Al finalizar el día, hay cosas de las que no puedes evitar hablar. Cosas que no queremos oir, y cosas que decimos porque no podemos callárnoslas más. Hay cosas que son más de lo que decimos, son lo que hacemos. Cosas que decimos porque no nos queda otra. Cosas que nos guardamos para nosotros mismos. Y, no siempre, pero de vez en cuando, cosas que simplemente hablan por si mismas.

En el hospital, vemos adicciones cada día. Es impresionante la de clases de adicciones que existen. Sería demasiado fácil si sólo fueran las drogas, las bebidas y el tabaco. Yo creo que la parte más dura de mandar a la mierda un hábito es querer mandarlo a la mierda. Es decir, nos hacemos adictos por un motivo, ¿verdad?A menudo, demasiado a menudo, las cosas empiezan de cero como una parte normal de tu vida y, de algún modo, cruzan la línea de la obsesión, compulsión. Perder el control.Es el colocón que arrastramos. El colocón hace que todo lo demás se apague lentamente. El caso es que la adicción no acaba bien porque tarde o temprano, lo que nos haya tenido drogados deja de hacer sentir bien y empieza a doler. Pero dicen que no mandas a la mierda el hábito hasta que caes en lo más bajo. Pero, ¿cuándo sabes que has caído? Porque no importa cuánto daño nos está haciendo algo; a veces, dejarlo marchar, nos duele más.

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